¿Qué hay de cierto en que el desayuno es la comida más importante?

Lo repetimos como un mantra: “el desayuno es la comida más importante del día”. Lo dicen las madres a sus hijos antes de obligarlos a atragantarse al menos con una taza de leche y unas galletas antes de ir al colegio. Pero, ¿es verdad? En nuestro sábado de mitos, esta vez examinaremos cuánto hay de verdadero en la buena fama del desayuno, y cuánto es consecuencia de las campañas publicitarias y los cuentos de viejas.

¿Realmente hace falta tanta comida para comenzar el día?

¿Qué se considera “desayuno”?

La idea del desayuno como una comida completa –con proteínas como huevos, jamón o tocino, cereales, lácteos y fruta- es relativamente nueva y proviene de la cultura alimenticia norteamericana. Antes de finales del siglo XIX, las personas desayunaban lo que fuera que tuvieran disponible para comer. Fueron marcas como Kellog’s las que impusieron, a través de sus campañas publicitarias, la presión para que cada vez más personas incluyeran sus productos en su dieta. Pero no en todos los países se desayuna lo mismo: en Filipinas el desayuno puede incluir fideos de arroz, en los países árabes podría incluir hummus o falafel, los ingleses incluyen salchichas y hongos, los venezolanos sus deliciosas arepas…
Además, pareciera que para que el desayuno cuente como tal, debe ser consumido entre unas y dos horas después de despertarse –si no, ya se lo consideraría “colación de media, mañana” más allá de lo que se coma.

El bol con cereales y fruta, un desayuno típico para muchos países occidentales.

Qué dicen los estudios observacionales

La idea de que hay que desayunar para activar el metabolismo y, en consecuencia, tener más energía para las actividades diarias, y por si fuera poco, verse en mejor forma, está basada en varios estudios. Sin embargo, de acuerdo con algunos científicos no existe evidencia científica suficiente para sustentarla. El doctor James Betts, experto en nutrición y metabolismo de la Universidad de Bath, afirma que la mayoría de los estudios que apoyan la idea de desayunar y la vinculan con una vida saludable se basan en la observación de personas que ya tienen el hábito de desayunar (previamente al estudio) y se las compara con quienes no lo hacen.

El hábito de desayunar está vinculado con mayor atención y concentración en las actividades diarias.


Entonces, podría ser que quienes desayunen tengan otros hábitos saludables que expliquen su menos incidencia de obesidad –como, por ejemplo, mayor tendencia a hacer ejercicio, a no fumar y a beber menos alcohol que quienes se saltean el desayuno. En ese caso, el desayuno no sería causa, sino consecuencia, de un estilo de vida más saludable.

¿Desayunar adelgaza?

Existen pruebas de que las personas que no desayunan tienden a tener curvas más elevadas de glucosa después del almuerzo –lo que vincula el saltearse el desayuno con mayor incidencia de diabetes tipo 2. Pero desayunar no necesariamente adelgaza de por sí. Las calorías que no se ingieren en el desayuno suelen sumarse en colaciones o en almuerzos más copiosos, pero las cantidades diarias suelen ser más o menos las mismas entre quienes desayunan y quiénes no. Y si tu idea de desayuno es una leche chocolatada y un bollo relleno de dulce… no creas que te va a ayudar a bajar de peso.

https://www.youtube.com/watch?v=Et7Idosb8aI

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